Podemos
definir la política de comunicación como el conjunto de
mensajes que diseña y emite la empresa a través de los canales que
considera más adecuados para ejercer un efecto calculado sobre la
actitud o comportamiento de un público específico. Es decir, no hay
comunicación de marketing sin finalidad persuasiva, ya sea
real o aparente, presente o futura.
Entre
las estrategias de comunicación la más llamativa y a la que se
dedican más recursos es a la publicidad. La publicidad es un
proceso de comunicación de carácter impersonal y controlado que, a
través de medios masivos (prensa, televisión, radio, carteles,
mobiliario urbano...), pretende dar a conocer un producto, servicio,
idea o institución con objeto de informar e influir en su compra o
aceptación.
El
fin genérico de la publicidad para cualquier tipo de organización
es conseguir que el público al que va dirigido responda
favorablemente al contenido del mensaje. Se pretende incrementar el
conocimiento o notoriedad del producto. Los principios básicos de la
publicidad son:
- Llamar la atención: utilizar recursos como lo inesperado, la vivacidad, la sorpresa, lo atractivo...
- Despertar el interés del consumidor y mantenerlo.
- Conseguir que el potencial consumidor desee poseer el producto.
- Lograr la actuación, es decir, la venta.
Dentro
de la estrategia publicitaria, destaca por su impacto sobe el
consumidor los anuncios televisivos. Hasta para anunciar que no iban
a poner anuncios, TVE hizo un anuncio.
Otra estrategia a caballo entre la publicidad y la promoción de ventas es el merchandising o publicidad en el lugar de venta (PLV). El merchandising o publicidad en el lugar de ventas es el conjunto de medios que ayudan a dar salida al producto en el punto de venta: situación en el lineal, facilidad de acceso, ofertas, carteles, iluminación, animación, presentación...
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